miércoles, 16 de diciembre de 2009

Al final de precipicio.


Entras en mi vida suave, despacio, como lo hacen las grandes orquestas, aunque yo nunca pensé que estaría presente en el momento en el que todos los instrumentos se pusieeran a tocar, sin embargo, estuve en primera fila, viendo como ya estabas dentro de mi vida, desorganizando mi cabeza, alborotando el cuarto principal de mi habitación, ese que en un principio era de invitados y ahora pareces el dueño de la casa. Yo nunca quise darte ese privilegio, pero el servicio, mis manos y mis ojos así lo quisieron. No me dieron opcion, sin embargo, si hubiesen hablado con la razón te hubiera hecho partícipe de no entrar tan dentro, de procurar guardar las distancias, porque sabía qué me podría traer, Al borde de este acantilado que ahora me encuentro y ahora ya no se actuar.No creo que deba dr un paso más y ver si abajo es cierto que el agua es claro, pero tampoco puedo retroceder despueés de todo lo que he andado hasta llegar aquí.
Quizá me siento a ver donde acaba el final del mar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Siempre los demás.

No depende de mí ni siquiera del destino,en el cual no creo , en que tu vuelvas de nuevo.
Yo te podré regalar mi s sonrisas, te entregare mi tiempo, te dedicare mi buenos momentos, haré mis planes pensando en tí, y aun así, no serás feliz¡¡ Yo no puedo hacerte feliz. Nadie por mucho que se empeñe puede hacer feliz a nadie.
¿Porqué te empeñas en buscar la estabilidad en lo politicamente correcto?
Intentas actuar de una forma en la que tu felicidad se ajusta a la del mundo, y esa es la felicidad del otro, que si ni siquiera la tienen en cuenta, es una felicidad a medias, la felicidad de aquel que no exige.
Porqué no cierras los ojos? Y agarras mi mano fuerte.

Paré el tiempo.

Paré mi tiempo en tu Adios y aun me despierto pensando que tienes que volver, porque despues de todo tu no me has olvidado.No descansa mi cabeza hasta encontrar una sonrisa como la tuya.Y cada dia no entro porque tengo miedo a llamar, y espero porque me niego a pensar que ya no estás.
Unos acordes de violin nostangico no me recuerdan a tí, sin embargo una risa incansable y un temblor en el estómago me hace recordar tu presencia.
¡Que Boba¡ No digo las cosas, no las digo por miedo, miedo a que después de todo ya no piensas en mi , porque no te planteas volver y no hay ada que ahora te haga quedarte conmigo. Siempre el miedo en la vida de todos.